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EL DILEMA DEL TIEMPO LIBRE

Reportaje publicado en la revista Todo en Domingo (8 de noviembre 2009)


Hay quienes lo añoran pero no lo buscan. Otros lo consiguen, pero entonces se sienten culpables o sencillamente no saben qué hacer con él. Los especialistas coinciden en que esos minutos, horas o días sin obligaciones, son esenciales para el crecimiento personal e incluso para ser más productivos. Aquí se presentan algunas pistas para manejarlo sin remordimientos.

Al escuchar la palabra "ocio" amuchos les viene a la mente la imagen de una señora limándose las uñas sobre el escritorio de su oficina o la clásica caricatura de un lánguido personaje que echado en una hamaca apenas parece tener voluntad y fuerzas para rascarse la barriga. Pero antes de servir para etiquetar negativamente a quienes permanecen inactivos ­al punto de considerarlos inútiles­, ocio es, por definición, tiempo libre, ése del que se dispone fuera de las obligaciones y ocupaciones habituales. Es el querer frente al deber, y no necesariamente quiere decir no hacer nada.

"Nosotros fuimos educados con la idea de que el trabajo era el valor absoluto, el desarrollo de cada uno tenía que hacerse sólo a través de él, y la mejor prueba de eso es que cuando conoces a una persona la primera pregunta que le haces es `¿tú qué haces, a qué te dedicas?’ Y su respuesta suele influir bastante sobre la visión que uno luego va a tener de esa persona. En nuestra sociedad, cuando no trabajas no existes", dice Yannick Rivière, coach de Caracas Coaching, organización dedicada a la asesoría personal.

Pero no todo puede ser trabajo.

"Cuando se vive bajo el esquema comer-dormir-trabajar, la vida se convierte en rutina y va perdiendo sentido", dice Eleanor Valera, psicoterapeuta. "El tiempo de ocio y de entretenimiento es importantísimo en la psiquis del hombre y para su rendimiento.

Se necesita hacer esa distinción entre la obligación y el momento en el que puedo hacer lo que quiero", recalca la especialista.

"Correr, ver televisión, compartir con los seres queridos, hace que te conectes con el placer, con la alegría de vivir, esto te crea nuevas posibilidades. En la medida en que te sientes bien y a gusto, eres más creativo", insiste.

Paradójicamente, hasta los workaholics deberían tener esto en cuenta. "Los estudios que se han hecho demuestran que en países donde los trabajadores tienen más vacaciones y menos horas a la semana de trabajo, hay mayor productividad. En Francia, por ejemplo, hay cinco semanas de vacaciones, frente a las dos que en promedio disfrutan quienes laboran en Estados Unidos. Todo lo que te permite el tiempo libre hace que te sientas más tranquilo, creativo y eficiente", señala Rivière. "Por algo las grandes empresas, cuando requieren nuevos desarrollos, envían a sus altos ejecutivos a sitios paradisíacos para que descansen y regresen renovados", añade Valera.

Así mismo, el tiempo de ocio tampoco debe ser confundido con el que se necesita para descansar después de un día de trabajo, sino con el que se delimita para hacer lo que realmente se desea.

¿Y eso con qué se come? Cuando Todo en Domingo preguntó a sus lectores a través de su grupo de Facebook sobre cómo manejan su tiempo libre, llamó la atención que una misma respuesta se repitiera frecuentemente: `¿Tiempo libre? ¿qué es eso?’ Muchos de los que contestaron sienten que en la dinámica de la vida actual es muy difícil encontrar un minuto disponible.

Pero como cada quien lo va descubriendo a lo largo de la vida, sin importar si estudió o no las teorías de Einstein, los especialistas recuerdan que el tiempo es relativo. "Hay personas que en 24 horas logran hacer un montón de cosas y otras tienen dos o tres cosas y se sienten full", dice Rivière, por eso recomienda elaborar listas para establecer las emergencias y las cosas importantes por hacer cada día.

"Decidir con base a prioridades lo que debemos hacer y de esa manera tener tiempo para realizar actividades que tengan que ver con las otras esferas de la vida como lo personal, familiar y profesional", coincide Samuel Briceño, profesor del IESA.

"Yo trabajo por mi cuenta, pero cuando no tienes un horario establecido, en ocasiones laboras incluso más de 8 horas diarias y 5 días a la semana, por lo que resulta de gran utilidad agendar el tiempo libre, tanto como el resto de las actividades, y destinar algunas horas o días al mes para el esparcimiento y respetar ese horario tanto como se respetan los demás", ilustra Laura Muñoz Carmona, vía Facebook.

Y si para unos constituye un esfuerzo arrancarle un minuto a su agenda de obligaciones, hay quienes viven otro dilema: cuando disponen de tiempo libre no saben qué hacer con él y hasta se sienten culpables. Rivière invita a librarse de cualquier remordimiento, pues insiste en que lo que se hace en el tiempo libre es parte de todo un proceso del desarrollo humano de cada quien. "Si en ese tiempo te diviertes con tus hijos, eso es bueno; si aprendes algo diferente, eso también es bueno, incluso si te acuestas a dormir una siesta, es porque tu cuerpo necesita recuperar energías, y eso también es útil. Todas las experiencias que vas a tener son oportunidades de aprender y todo eso es parte de la construcción global de tu personalidad, ni más ni menos".

Cada uno a su manera. "Yo veo el tiempo libre como algo complementario al trabajo, diferente para cada persona", dice Rivière quien considera que este tiempo debe entenderse como una oportunidad para desarrollar otras aptitudes propias que el trabajo no permite: "Yo tenía un cliente que era un alto ejecutivo, que manejaba contratos por millones de dólares, y su tiempo libre lo dedicaba a hacer muebles de madera". Los especialistas coinciden en que lo ideal es sentarse a pensar en qué cosas nuevas se quisiera aprender, qué capacidades no se están desarrollando en su trabajo diario o sencillamente qué se preferiría estar haciendo en un determinado momento para poder enfocarse en ello y reservar el tiempo que amerite para poder dedicárselo.

Sergio Sosa es consultor y facilitador de aprendizaje organizacional y tiene un cargo gerencial.

Cuando se le pregunta cómo maneja su tiempo libre, se da cuenta de que algunas de sus aficiones se han transformado en algo más. "Toco el bajo eléctrico desde hace tiempo y, aunque siempre digo que es un hobby, se ha convertido en un oficio del cual no vivo completamente pero que sí es una fuente de ingresos alterna. Mi otra afición es la cocina, y los fines de semana hago todo lo posible para preparar comida para mi hijo".

Antonio Moubayed es diseñador gráfico y trabaja en su propia agencia de publicidad. Asegura que entre sus hobbies están la fotografía y el fit combat, y aún refiriéndose a estas actividades como aficiones, hace un aparte para hablar de lo que hace en su tiempo libre: "Lo dedico al vacío, a desconectarme, a apagar todos los teléfonos e irme a leer a un parque los domingos en la mañana. Es mi conexión personal, donde reflexiono, genero la motivación y la claridad para una nueva y productiva semana", asegura.

Milena Navas es desarrolladora de software y también le ha tocado descubrir formas de manejar su tiempo libre. "Trato de enfocarme hacia tareas que impliquen más actividad física que mental: caminar y nadar son opciones excelentes para mí, pues me permiten consumir tiempo sin tener que estar pensando en algo en particular, lo cual me ayuda a hacer higiene mental y cargar las baterías para una próxima jornada". Ella asegura que lo logra estableciendo prioridades y organizándose. "El entretenimiento forma parte de mi actividad diaria, es un tiempo que debe respetarse, y que no debe ser solapado por otra actividad. Para mí es importante gozar de esos momentos de ejercicio porque si no los tengo me siento recargada y se me dificulta rendir en mi trabajo".

Rosa Peña también ha encontrado en la actividad física una forma de aprovechar su tiempo libre. "Lo paso en el gimnasio todas las noches después de las 6, de lunes a viernes. Antes me parecía una idea descabellada pasar ese rato haciendo ejercicios en vez de llegar a mi casa a acostarme, pero se ha convertido en una necesidad, y no sólo es entrenar sino compartir con gente agradable que disfruta al igual que yo de ese momento que es de uno, porque lo estamos dedicando a nuestro bienestar físico y mental".

Sacarle el jugo. Hay días en los que, por más que se intenta, el tiempo libre no encuentra una línea donde apuntarse en la agenda. ¿Qué hacer antes de terminar en el hospital con una contractura muscular, un severo ataque de ansiedad o un cuadro generalizado de estrés? "Aunque estés limpiando la cocina, por ejemplo, puedes, al mismo tiempo, escuchar tu música favorita. Es muy diferente hacer las cosas desde el disfrute que desde el deber", dice Valera.

Otra cosa es el "tiempo perdido", ese que cada quien ve desvanecerse sentado tras el volante atascado en el tráfico, en una fría sala de espera o viendo la nuca de otro desafortunado en una cola para realizar un trámite.

"Usa ese tiempo para ti", recomienda Valera. "Lleva contigo el libro que te estás leyendo, escucha tu música favorita o un audiolibro, medita o haz oración.

Las posibilidades son infinitas", recomienda la psicoterapeuta.

"Yo pongo mi libro sobre el volante y leo mientras espero en la cola para entrar al estacionamiento de mi trabajo. Normalmente son entre 20 y 25 minutos diarios, y así me he leído en estos últimos meses los libros de la trilogía de Stieg Larsson", dice Vicente Herrera, ingeniero en sistemas.

Más que dejarlo de tarea. Por curioso que suene, "la flojera" puede ser una traba para el disfrute.

"El tiempo hay que vivirlo con intensidad. Cuando trabajamos debemos dedicarnos profundamente a ello. Cuando estamos con la familia, de igual manera.

Y con respecto al ocio, éste también debe disfrutarse. Debemos tener tiempo para todo", insiste Briceño.

De que el trabajo dignifica no hay duda, el quid del asunto pa- rece estar en aprender que esto no está reñido con el disfrute, y que es más inteligente pensar que ambos conceptos son complementarios que quedarse con la máxima de que son incompatibles.

Angela Feijoo





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