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RESOLUCIONES INDESTRUCTIBLES

Reportaje publicado en la revista Todo en Domingo (9 de enero de 2011)


Ahora que el año aún tiene olor a nuevo, coger lápiz y papel para plantearse nuevos propósitos es un hábito tan común como ambiguo. Dos expertos aportan sus sugerencias para no aflojar las metas, mientras tres personajes con distintos estilos de vida comparten sus métodos para no quedarse en el aparato

Si se trata de exprimir las bondades de la planificación estratégica, hay gente que blinda sus propósitos con una coraza de tenacidad inoxidable. Marcus Tobía, montañista e integrante del Proyecto Cumbre, es uno de ésos que nunca dejan apagar la mecha de sus planes. Hace unos 15 años compró un terreno en Apartaderos, con la idea de hacer un refugio para llevar a los niños a conocer y disfrutar la montaña.

Si hay quien se queja de que es incapaz de caminar todos los días o de enseriarse con un curso de idiomas, toca decir que la lista que sigue no es apta para autoestimas frágiles: Tobía hizo primero su casa ­es arquitecto y carpintero­ y en los últimos tres años construyó con sus propias manos el Campamento Sagarmatha, un acogedor refugio de estilo alpino a 3.570 metros sobre el nivel del mar, bautizado en alusión a la diosa madre de la Tierra. Una construcción intercalada, claro está, entre las expediciones que lo han llevado a conquistar los confines del planeta. Habría que sumarle la producción de una serie titulada Niños de la Cumbre, donde Tobía tomó a 15 niños ­algunos de escasos recursos­, los preparó y los llevó a tocar la cumbre de los picos Bolívar y Humboldt. "La idea era enseñarles a alcanzar un sueño a punta de trabajo, sin morbo y sin envidias", asegura tranquilo. Actualmente prepara una segunda temporada para llevar niños venezolanos a Nepal a conocer nuevas alturas, y esboza una expedición a Groenlandia con Proyecto Cumbre para coronar montañas vírgenes.

¿De qué depende que unos lleguen tan lejos y otros no aguanten ni dos semanas en un gimnasio? Para Yannick Rivière, director de Caracas Coaching y especialista en inteligencia emocional, mucho tiene que ver con los alcances de cada objetivo.

"Lo primero que hay que hacer es revisar las propias capacidades e ir encajando en ellas ese plan; si no sé nadar y me encantaría ser campeón olímpico, es muy difícil que en dos meses lo logre. Estamos hablando de fijarse un objetivo medible, concreto, que se pueda evaluar con regularidad. Es ideal que tenga una fecha tangible; si este año me propuse rebajar 10 kilos, tengo que repartirlos en un tiempo realista y trabajarlos continuamente", señala. "Si se trata de un objetivo que uno sabe que es a largo plazo, debe empezar por dividirlo en varias etapas. El camino más largo siempre empieza con un primer paso".


Sí, claro.

Si la tentación del au- toengaño siempre acecha al momento de fijarse estas resoluciones, ¿para qué sirve realmente fijarse propósitos? "Plantearte objetivos te da motivación para hacer cosas, porque proponerse algo es la mejor manera de entusiasmarse. Si no tienes propósitos, podrías quedarte echado todo el día en tu cama y te quedarías ahí estancado, sin avanzar ni crecer", indica Rivière. Para Marisol Pulgar, vicepresidenta de la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva, por lo general enero brinda esa promesa de un ciclo nuevo donde todo parece posible. "Para los seres humanos la esperanza es el sustento de la vida, y cuando el individuo se ocupa de sus necesidades y deseos, establece el camino a seguir. Asume una esperanza pasiva quien apenas se queda en ese deseo, porque si sólo pienso que me va a ir buenísimo y me quedo ahí, no va a pasar nada. Uno no puede dejar que el azar determine sus logros", opina. "Si no monitoreas lo que estás haciendo o cómo vas, la buena intención se te queda corta o se diluye. De hecho, uno recomienda sentar esos propósitos y ordenarlos por escrito como una base neurolingüística de pensamiento, acción y compromiso", señala.

Cuando se les pregunta a los expertos cuáles son las fallas más comunes en el proceso, ambos coinciden en que el principal error es plantearse objetivos borrosos o inespecíficos, sin traducción concreta. Presumir de omnipotencia también es un error. "Es preferible comprometerse sólo con tres tareas y enfocarse bien en ellas, que fijarse ocho y cumplir las mismas tres, porque en el fondo uno tiende a frustrarse por las cinco que no logró y eso opaca al resto ", indica Rivière. "Ver que uno puede manejar lo que se propone fortalece su autoestima. Si le cuesta mucho o comete errores en el camino, debe asumirlos como un escalón de aprendizaje para seguir acercándose a esa meta en vez de dejarse desinflar por la culpa; generalmente se aprende más de los reveses que de los aciertos".

Hay quien aprovecha estas vivencias para ponerlas al servicio de los otros. Eva Ekvall, narradora de noticias y Miss Venezuela 2000, cuenta entre sus propósitos de 2011 seguir difundiendo su mensaje de detección precoz del cáncer de mama, luego de superarlo y de la reciente publicación de su libro Fuera de foco. "También me gustaría seguir con las noticias y tener un espacio propio en la radio. Sin embargo, creo que después de lo que viví, aprendí a apreciar más las cosas pequeñas", reflexiona. "Este año mis propósitos son retomar la lectura ­que siempre me ha gustado pero no siempre puedo hacerlo­, escuchar la música que me gusta, hacer más ejercicio y seguir haciendo cosas en pro de mi salud, pero sobre todo quiero disfrutar de mi familia y de mi hija tanto como pueda".

Sean propósitos sencillos o complejos, autoconocerse también ayuda. Al artista Jaime Gili le funciona trabajar a un ritmo propio; así ha logrado exitosas exposiciones individuales y colectivas en América y Europa, su triunfo en un concurso entre más de 700 artistas para intervenir 16 tanques de petróleo en Portland (Maine, EE UU), la instalación de una de sus obras públicas entre varias casas de Petare y la futura inauguración de una muestra en Madrid y Londres, con piezas inspiradas en los lagos del Parque del Este. "Mis planes, por lo general, son a muy largo plazo; dos, cinco años. Tengo una galería en Londres y quiero abrir otra en Berlín, pero estoy consciente de que tengo que ir allá, ver otras galerías, hablar con mucha gente y buscar el espacio. Si acaso, ahorita estoy mucho más pendiente de redimensionar mi taller y mudarme a un apartamento más grande, porque hace poco tuvimos un bebé", explica. "Para mí, así sea mayo o agosto, todos los días son buenos para decir `ahorita sí’ y empezar a hacer lo que quiero hacer, sea lo que sea.

Siempre hay que echarle pichón. Aunque sea en abril".

Armas contra la desidia
"Para asumir bien un propósito se necesita preparación, acción y mantenimiento. Por lo general, cambiar un hábito es difícil y uno mismo tiene que ayudarse a vencer esa resistencia. Sirve mucho que el propósito le aporte sentido o significado a la vida, porque esa sensación de plenitud al ayudarse uno mismo y a los otros brinda mucha satisfacción", opina la psicóloga Marisol Pulgar. "A veces funciona hacer equipo con otros, o buscarse un `testigo’ al que se le puedan reportar los avances y los retrasos. También es útil asesorarse con alguien que tenga más experiencia que uno, para que nos ayude a darle una mejor estructura a esa intención", acota el coach Yannick Rivière.

Magaly Rodríguez





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